AMLO, el torbellino

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Tras la puerta del poder

Roberto Vizcaíno

Los primeros 15 días luego del triunfo rotundo de Andrés Manuel López Obrador no dejaron espacio para el respiro. Menos para la reflexión.

Desde la misma noche del domingo primero, luego del reconocimiento de su victoria por parte de sus contendientes y por las principales instituciones del país -INE y Presidencia-, AMLO arrancó con pronunciamientos que marcaron línea y acción, definiciones y postulados.

La reacción del tabasqueño ante su triunfo congeló a Enrique Peña Nieto y a su gabinete.

López Obrador caminó rápido. Restauró y consolidó su relación con todo el empresariado y los principales centros del poder económico, y en el camino dejó en claro que su relación con los ciudadanos y medios será directa, sin nadie de por medio.

El saluda a los vecinos que llegan a la ventanilla de su auto y dirige sus conferencias de prensa.

En su encuentro con los gobernadores y legisladores de Morena, una frase lo resume todo: ya llegaron… no se pasen.

Sorprendente fue la reunión con los 3 secretarios de Donald Trump que viajaron especialmente a México a verlo. El hecho marca el tamaño de la importancia que da el gobierno de EU a su relación con el que va a llegar en México.

En ese torbellino destacan tres anuncios:

El de su secretario de Hacienda, Carlos Urzúa quien adelantó que con AMLO se centralizan todas las decisiones y las compras en una sola ventanilla: la de la oficialía mayor de Hacienda. El proceso de adquisiciones del cual se descarta a las secretarías y al sector paraestatal, seguirá un camino simple: ¿realmente se requiere? ¿Hay recursos para ello? Se compra, o se desecha. Bajo el paraguas de la lucha contra la corrupción hay una obvia intención de apretar a proveedores y constructoras. Todo será por asignación directa del líder máximo.

El de la compactación y descentralización física de la administración: se crea la Secretaría de Seguridad Pública y la secretaría de Gobernación se adelgaza como todas las demás donde se suprimirán subsecretarías y direcciones generales, y de ahí hacia abajo, hasta las conserjerías. Dentro de este movimiento desaparecen las delegaciones federales en los estados y de paso las áreas de Comunicación Social las cuales se concentrarán en sólo una, dentro de Presidencia de la República. En lugar de delegaciones habrá sólo un coordinador del Gobierno federal en cada estado. Lo del traslado de dependencias a diferentes ciudades es algo mayor. No sólo se afectarán trámites, sino a miles y miles de burócratas, y se alterará la vida y capacidad de infraestructura, habitacional, ambiental, económica de las urbes establecidas y además ello tendrá un costo financiero no calculado hasta ahora.

Y se establecen las 12 reformas con que iniciará su gobierno y se lanzan los 50 principios que normarán a la administración lopezobradorista.

Las consecuencias de este primer paquete de acciones y decisiones es muy vasto.

La obviedad nos dice que Andrés Manuel López Obrador camina hacia una presidencia absolutista, autocrática, no de 6 sino de al menos 12 años.

La compactación de las delegaciones federales en los estados en sólo una coordinación dará por resultado que en los hechos habrá 2 gobernadores. Esas coordinaciones estatales en muchos de los casos operarán más recursos que los que los que podrá aplicar el mandatario estatal. Sin las responsabilidades con que carga cada gobernador -combate a la pobreza, la seguridad pública, la obra pública, etc-, los coordinadores del Gobierno de AMLO se convertirán en los candidatos naturales a ser los sustitutos de los mandatarios estatales. Bajo esta decisión, seguro que hacia fines de 2024 la mayoría de los 32 gobernadores serán de Morena. Con ello AMLO alcanzará el poder absoluto -absoluto es absoluto-, en México.

Si a eso se suma la desaparición de las áreas de Comunicación Social -lo cual supone la supresión del flujo de publicidad en medios-, se perfila no sólo un estricto y centralizado manejo de la información del Gobierno, sino la desaparición y debilitamiento de los medios de comunicación. Para nadie es un secreto que los medios de información viven de la publicidad oficial. Desde los más grandes a los más chicos. Con esta decisión de AMLO se busca evidentemente anular la crítica. Y sin critica ni medios informativos la democracia, o desaparece o se diluye. Del otro lado está la autocracia.

Eso es parte lo que está perfilado en las primeras decisiones. ¿Es esto realmente la cuarta transformación de México?

AHORA EL PRI

En el vértigo que vive hoy México, está la crisis de los partidos.

Al desastre y guerra interna que afecta a panistas, donde al menos 4 o 5 grupos y actores diversos pelean por el control de la muy menguada segunda fuerza política ahora se suma el inicio de una contienda abierta en el PRI.

Así mientras en el PAN compiten ya los senadores Roberto Gil Zuarth -con el apoyo de Ernesto Cordero-, Jorge Luis Preciado, Juan Carlos Romero Hicks y hasta Ernesto Ruffo, al menos 6 gobernadores ya han formado grupo se aprestan a entrar en la contienda.

En este contexto entra con fuerza la llamada corriente Democracia Interna que encabeza el exgobernador de Oaxaca Ulises Ruiz, y a la que se suman cada vez más priístas.

Esta corriente apresura el paso ante las adhesiones de grupos a los llamados de René Juárez para ir a un proceso de reflexión que derive en un cambio de directivas y acciones hasta fines del año que entra.

En un documento emitido ayer por la corriente Democracia Interna, y luego de atribuir a las malas decisiones en relación al combate a la corrupción y la inseguridad la corriente advierte y exige:

“Después de la derrota, algunos dirigentes durante la administración peñista y algunos ex presidentes del CEN que fueron candidatos o coordinadores en la campaña de este año, pretenden erigirse en quienes pueden designar a la nueva dirigencia del Partido, reconociendo tardíamente lo que señalamos repetidamente desde Democracia Interna: el abandono del PRI de las causas populares y el desprecio por la militancia. A esos dirigentes nadie los escuchó, en su momento, señalar estos errores y menos aún, hacer algún esfuerzo por corregirlos. El verdadero priismo, el de a pie, lo sabe y reclama.

“Para la renovación proponemos que se elija a un nuevo Presidente y Secretario General del CEN para que concluyan el periodo estatutario en agosto de 2019, una dirigencia de transición que deberá lanzar la Convocatoria para la elección del Presidente y Secretario General del CEN para el periodo 2019-2023 en los primeros días de febrero; aprobar que este elección se realice por consulta directa a militantes y simpatizantes con reglas claras para evitar dados cargados y estableciendo tiempos suficientes para el registro y desarrollo de campañas y mecanismos que garanticen la transparencia y legalidad del proceso.

“La dirigencia de transición debe surgir de cuadros de probada experiencia dentro del Partido como lo son algunos ex presidentes del CEN del PRI, ex coordinadores del Congreso, legisladores federales actuales, entre otros”.

Lo que advierte Ulises Ruiz y sus seguidores, es lo que en síntesis indicó Emilio Gamboa al comentar que la derrota del PRI fue el resultado de que en la Asamblea “nos metidos un balazo en el pie”.

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