Cataluña y la presencia de Felipe VI

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Ciudad de México, 03 de Agosto (MENSAJE POLÍTICO/CÍRCULO DIGITAL).-El inicio del problema independentista de Cataluña de España radica en la sentencia del año 2010 del Tribunal Constitucional contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña del 2006, Estatuto que había sido aprobado por el Parlamento de Cataluña, por las Cortes Generales y, finalmente, refrendado en referéndum por los ciudadanos catalanes.

Se considera que el Estatuto fue pisoteado por el Tribunal debido a las presiones del Partido Popular, entonces en el gobierno, y que, en palabras del sevillano Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional, “rompió el pacto constitucional al desautorizar al Parlamento de Cataluña y al Congreso de los Diputados e ignorar el referéndum (de 2006)”, propiciando un “golpe de Estado” de facto, minimizándolo como un asunto anecdótico.

A lo anterior se agrega la llamada “lamentable” intervención del rey Felipe VI el 3 de octubre de 2017 llamando la atención a millones de catalanes que quisieron decidir su futuro, y ninguneando a los casi mil heridos a manos de las “fuerzas del orden”.

Para muchos, el rey Felipe VI se notaba envalentonado por la efigie a sus espaldas de su antepasado Carlos III con un bastón de mando similar a las porras con que los policías sacudieron indiscriminadamente a ciudadanos indefensos y despreciando el diálogo.

Se dice que violó la “invariable neutralidad” de sus funciones constitucionales al repetir el discurso represivo del gobierno y fundir fatalmente los conceptos de Estado y Nación en su persona.

El pasado 22 de junio Felipe VI viajó a Tarragona para inaugurar los Juegos Mediterráneos en medio del rechazo del independentismo. Sin embargo, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, finalmente sí estuvo presente.

El acto de entrega de los premios de la Fundación Princesa de Girona, que este año cumplen su novena edición, lo organiza la Casa Real y los monarcas han vuelto a la cita, como ya hacían cuando eran príncipes. El año pasado estuvieron acompañados por Carles Puigdemont, pero entonces la situación política catalana era distinta.

Una semana después, el Rey regresó a Cataluña, en su segunda visita en siete días para entregar los Premios de los Juegos. En esta ocasión ningún consejero ni el propio Quim Torra acompañaron a los Reyes. Felipe VI hizo un alegato en defensa del autogobierno, del catalán y de la pluralidad política.

Reclamó una Cataluña “de todos y para todos”, que sea “una tierra de acogida, inclusiva e integradora, respetuosa con la diferencia, abierta y plural, que ha estado siempre en la vanguardia de la cultura y la economía”.

La diferencia en este año 2018 es que el acto no se celebró en Girona porque el Ayuntamiento de esta ciudad que preside Marta Madrenas, también diputada de Juntas de Catalunya en el Parlamento, negó el uso de las instalaciones del auditorio del Palacio de Congresos que siempre ha acogido el evento.

Se piensa que esta negación se debe al ya referido discurso del monarca del 3 de octubre pasado, dos días después del referéndum ilegal de independencia.

Ningún miembro del Gobierno de Quim Torra acudió al acto, en protesta por el discurso y por no obtener respuesta a la petición por carta para que recibiera al presidente de la Generalitat.

La representación oficial la encabezó la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, quien recibió a los monarcas acompañado de la presidencia de la Fundación Princesa de Girona. El ministro de Ciencia y Universidades, Pedro Duque, también estuvo presente en un acto con actuaciones musicales.

Por el rechazo, el acto se trasladó a un centro de eventos situado en la población gerundense de Vilablareix, en medio de un amplísimo despliegue de seguridad por las protestas que convocaron los llamados Comités de Defensa de la República.

El monarca inició su discurso en catalán para agradecer a los organizadores su “generosidad y compromiso” con la Fundación Princesa de Girona. Después pasó al castellano para elogiar a los premiados y el largo proceso de selección.

El mensaje político llegó al final, cuando Felipe VI volvió al catalán para recordar sus palabras del año pasado y reafirmar su compromiso “con las señas y los valores que han engrandecido Cataluña, que han sido la base de su progreso y, por tanto, de toda España”.

Felipe VI evocó las palabras que pronunció en su primera visita a Cataluña después de ser proclamado rey, hace cuatro años, cuando defendió una Cataluña “que ama su lengua, el catalán, que, en diálogo y convivencia permanente, sincera y enriquecedora con el castellano, es un elemento sin el cual no es posible entender la cultura de esta tierra que tanto ama sus tradiciones”.

El Rey también reiteró su compromiso con “una Cataluña con sus instituciones históricas de autogobierno y orgullosa de su personalidad”. Una tierra, añadió, “desde la cual tanto se ha contribuido a nuestro gran acuerdo de convivencia democrática y cívica en libertad, que culminó con nuestra Constitución y que ha permitido el desarrollo político y el progreso social y económico de España en su conjunto como nunca antes de la historia”.

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