¿Es AMLO un presidente negligente?, ¿fallido?, ¿enjuiciable?  

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TRAS LA PUERTA DEL PODER

Roberto Vizcaíno

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador reveló en una de sus mañaneras de hace una semana, que, frente a la amenaza de que la presa Peñitas reventara por el rebase del agua, él ordenó desfogarla sobre las poblaciones de su natal Tabasco, pero “poco a poquito”.

Hace unos días, durante un sobrevuelo por la zona inundada, sin matices, y ante una cámara de televisión, reveló que ante la disyuntiva de poner bajo las aguas a Villahermosa o las zonas bajas del estado, donde se encuentran las comunidades indígenas y más marginadas y pobres, optó por lo segundo.

Ni siquiera se disculpó. Lo planteó como algo inevitable. Como un: “no había de otra”.

Pero expertos y exfuncionarios, académicos e investigadores universitarios que han operado ese sistema de presas y ríos del sureste, en especial los tabasqueños, afirman que el presidente López Obrador y su equipo de Conagua y CFE, Protección Civil, de Inteligencia, al menos, no son solo responsables de esa inundación que mantiene a dos semanas bajo el agua a poblaciones enteras y en afectación a más de 200 mil tabasqueños, sino enjuiciables por no haber seguido los protocolos de seguridad y manejo de ese sistema.

Y hasta ahora, además de los enormes daños económicos provocados por su incapacidad, van 8 muertos.

Es fácil de entender. En los 13 años de 2007 que se dieron las anteriores inundaciones en esa zona, se elaboró un protocolo que funcionó mediante el desfogue preventivo de las presas en la primera parte del año, para así hacer frente a las lluvias torrenciales que se presentan hacia la mitad ultima de cada año.

Este año no siguieron el protocolo. Conagua y CFE mantuvieron llenas las presas y cuando llegaron las primeras lluvias todo entró en crisis.

Fue negligencia criminal. Hubo el riesgo de que alguna de las cinco grandes hidroeléctricas que operan sobre las caudalosas corrientes del río Grijalva -Malpaso, La Angostura, Chicoasén, Peñitas o Chicoasen-, colapsara con consecuencias impensables, devastadoras no para Tabasco, sino para México entero.

El caso es absolutamente comprobable, por técnicos nacionales o extranjeros. Y hay confesión y aceptación de parte de Andrés Manuel López Obrador. Grabada y vista por millones de mexicanos y extranjeros a través de las cadenas de televisión en todo el país y del mundo.

Es obvio que el presidente cree que es judicialmente inimputable. Se siente fuera del alcance de la Ley. Actúa y habla como alguien que no tiene nada qué temer.

Hace unos días, en otra mañanera, lo explicó con candidez:

“… yo tengo un tribunal que me juzga, es mi conciencia… (y yo) tengo mi conciencia tranquila… no podría dormir”.

Bajo el argumento de que su pecho no es bodega, durante sus mañaneras ha revelado a todo México y el mundo que él fue quien ordenó la liberación de Ovidio Guzmán, el hijo de El Chapo Guzmán.

Mucho se ha dicho que ello no sólo violó su juramento de que respetaría la Constitución y las leyes que de ella emanan, sino que incurrió en delitos penales de los cuales no está exento.

Otras acciones, o inacciones, igualmente punibles son: la orden de recortes presupuestales al sector salud que han derivado en muertes de niños con cáncer, de falta de vacunas, el pésimo combate al Covid-19 y otras muchas decisiones, o ausencia de ellas (se llama ineptitud), que han afectado a millones de mexicanos.

Por lo pronto la senadora de Acción Nacional Kenia López Rabadán indicó que esta semana presentará una demanda penal contra AMLO por ejercicio ilícito del servicio público.

Los padres de los niños con cáncer preparan otra.

ENCARCELAR PRESIDENTES NADA EXTRAORDINARIO  

Sometidos culturalmente a un largo presidencialismo absolutista, la mayoría de los mexicanos consideran inconcebible, casi imposible, que en México se pudiera dar el encarcelamiento de uno de los nuestros.

Hoy, inducidas por López Obrador, esas mayorías juegan a llevar a juicio a alguno de los anteriores. Pero sin mucha convicción.

La verdad es que eso de, deponer, enjuiciar y encarcelar presidentes es cosa común en este mundo. Vecinos nuestros, como Guatemala, El Salvador y Honduras lo han hecho. Otros más en la región como Perú, Bolivia, Panamá, Ecuador, Chile, Argentina y Brasil se la han pasado las últimas décadas deponiendo y enjuiciando a sus presidentes o expresidentes.

Creo que hoy estamos en México ante esta posibilidad y que, como la vida está llena de sorpresas, podría ser que el primer presidente encarcelado no fuese ninguno de los anteriores –Salinas, Zedillo, Fox, Calderón o Peña Nieto-, sino López Obrador.

Ya veremos que curso toma este gobierno que, ya el 1 de diciembre, entra en el tercer año de su sexenio, sin ningún logro y sí con un pesado bagaje de errores, insuficiencias y desaciertos; en medio de un desastre económico sin igual, y un baño de sangre nacional como nunca antes se había visto por el abultado número de masacres y ejecutados, y por el criminal manejo de la pandemia del covid-19 que ya cobra 100 mil muertes. Más de 200 mil afirman especialistas universitarios y expertos en salud.

Yo creo que sus percepciones de que su mayor tribunal es su conciencia no tienen efectos en el México de hoy. Si las condiciones se alinean -basta ver lo que ocurrió en Brasil con Lula que era más popular que AMLO-, para entender que hoy todo puede ser posible, desde una deposición hasta el encarcelamiento de un presidente, ¿por qué no AMLO?.

Perhaps, Perhaps…

CORRUPCIÓN, UNA PREOCUPACIÓN DE RICOS

Ricardo Monreal se ha convertido, sin duda, en una importante correa de transmisión de las inquietudes y sugerencias empresariales.

Así hacia fines de la semana anterior, en un encuentro virtual por redes sociales, un grupo de hombres del dinero y la empresa en México, pidieron saber qué hará el Senado con respecto a las revelaciones de que Emilio Lozoya como director de Pemex, repartió maletas llenas de billetes entre senadores y diputados de las legislaturas anteriores.

En respuesta el presidente de la Juntad e Coordinación Política dijo que transmitirá esta preocupación a los otros coordinadores parlamentarios que integran la Jucopo.

Su idea, les adelantó, es pedirle a la Fiscalía General de la Nación que un grupo de senadores se sume bajo la figura de “coadyuvante”, dentro de la investigación judicial del caso.

“Hay una declaración confesa de un funcionario de ese tiempo, que habla de maletas de dinero entregadas a senadores, lo que es corrupción, y no podemos desentendernos de eventos de esta naturaleza, que no señala a nadie, pero que no pueden seguir la política del avestruz”, indicó.

Durante el encuentro les comentó que otros asuntos como el del paquete de Reformas al Poder Judicial y las iniciativas de progresividad fiscal, así como las tres reformas importantísimas en curso: a la Ley de AFORES para tener un sistema más justo para los ahorradores, modificaciones a la Ley del INFONAVIT y la Ley de la subcontratación conocido como outsourcing, serán abiertas a opiniones y propuestas de los empresarios.

Y, respecto de las medidas para la recuperación económica, les dijo, podrían no incluir endeudamiento, y les comentó que “el país tiene que avanzar hacia modelos de recuperación económica. La realidad se va a imponer y el presidente López Obrador lo está viendo”.

Habló igual sobre las pensiones y las Afores para el retiro, y aceptó que la base contribuyente ha disminuido al tiempo que aumenta la base de pensionados, por lo que ahora hay un gran problema:

“Los trabajadores están jubilándose muy precariamente, su pensión es raquítica e insuficiente, es un tema muy grave… el más importante para el actual Gobierno, y hay la intención de una nueva etapa, para abarcar más, los va a presionar la necesidad de resolverlo, ahora México está en problemas, por lo que están buscando métodos de equilibrio”, concluyó.

rvizcainoa@gmail.com / Twitter: @_Vizcaino / Facebook / https://www.facebook.com/rvizcainoa

 

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