Escenarios de la sanción al vocero Jesús Ramírez

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Mensaje Político


• ¿López Obrador actuará como político tradicional o será diferente?


Alejandro Lelo de Larrea

En las campañas presidenciales de 2012, la candidata del partido en el poder, Josefina Vázquez Mota, se quejó con el entonces presidente Felipe Calderón, que su vocera Alejandra Sota, estaba interviniendo ilegalmente en el proceso electoral… ¡en su contra!

La candidata panista acusó que el entonces Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, grababa sus llamadas telefónicas, y la vocera se encargaba de filtrarlas a los medios de comunicación. Vázquez Mota se refería a ella como “la pinche Sota”, expresión que ya forma parte del anecdotario político mexicano.

Omiso e irresponsable como en tantas cosas que causaron graves daños al país, Calderón no frenó a su vocera. La dejó que continuara violando las normas electorales, también para perjudicar al candidato de las izquierdas en 2012, Andrés Manuel López Obrador.

Hoy López Obrador presidente se encuentra en una disyuntiva: actuar como político tradicional, igualito que Calderón, o demostrar que la llamada “4T” es un cambio real, que no es más de lo mismo, y que no va a permitir que se usen las instituciones de su Gobierno impunemente con fines electorales.

El 30 de diciembre López Obrador dará cumplimiento a la sentencia definitiva del pasado 25 de septiembre del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, (TEPJF) que le ordenó sancionar a su vocero presidencial, porque violó la veda electoral en el marco de los comicios del pasado 2 de junio, “al difundir propaganda gubernamental en periodo prohibido”, dice el resolutivo.

Cuatro escenarios

Hay cuatro escenarios posibles para el desenlace de la sanción al vocero presidencial:

El primero: Aunque suene irónico, burlesco, que la sanción a Ramírez Cuevas sea sólo “acusarlo con su abuelita”. Es decir, ¡nada! Que el Órgano Interno de Control de la Presidencia de la República utilice algún argumento leguleyo para soslayar el castigo.

Ello sería un terrible mensaje de la administración lopezobradorista: la señal de que da permiso a su vocero, a su Gabinete, a todos en el Gobierno de la supuesta “4T” para incumplir las normas electorales. O sea, manga ancha para que incurran en las mismas prácticas fraudulentas que padeció el propio López Obrador en las elecciones de 2006 y 2012.

Este primer escenario es el más probable.

El segundo escenario: que la sanción a Ramírez Cuevas sea ínfima: una simple amonestación, una especie de simulación de que se actúa en consecuencia ante el incumplimiento de las normas electorales.

Un resolutivo así sería además una gran falta de congruencia: si la “4T” convirtió en graves los delitos electorales, lo razonable es que sancione al vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, con al menos la destitución.

Pero precisamente coherencia es lo que ha faltado a la actual administración. Ahí está el caso de Manuel Bartlett, exonerado aunque había firmes evidencias para sancionarlo.

Este segundo escenario es también altamente probable.

El tercer escenario: que se aplique una sanción ejemplar a Ramírez Cuevas. Por lo menos su destitución. E incluso, eventualmente su inhabilitación temporal para ocupar cargos en el servicio público y hasta una multa.

Ésta sí sería una señal clara, inequívoca, de que López Obrador da un manotazo en la mesa para advertir a quien fuere su vocero, a los voceros de todas las dependencias, a todos los funcionarios públicos, secretarios, subsecretarios y de todos los niveles, de que no va a tolerar ni el más mínimo fraude electoral.

Ello sí sería congruente con la reforma que impulsó para convertir en graves los delitos electorales, y con el supuesto cambio que representa la “4T”.

Este tercer escenario es muy poco probable.

El cuarto escenario es que el propio Jesús Ramírez haya entendido lo delicado del error que cometió al infligir las leyes electorales y el daño que su indebida conducta puede ocasionar a la “4T”. Y que en esta reflexión de lucidez excepcional, el vocero decidiera presentar su renuncia a más tardar este 29 de diciembre.

Su dimisión causaría el sobreseimiento de la sentencia del TEPJF, pues al ya no ocupar el cargo de vocero, quedaría sin materia el mandamiento jurisdiccional. En este escenario, Ramírez Cuevas se libraría de una negra mancha en su expediente, de cuasi delincuente electoral.

Y hasta eventualmente en el futuro podría ser compensado por el presidente López Obrador.

Este cuarto escenario es remotamente posible.

Ahí los cuatro caminos para el presidente, cuya resolución no sólo implica el destino de un alto funcionario de la Presidencia, sino un mensaje de fondo, una definición del Gobierno de la “4T” y de López Obrador: va a actuar como político tradicional, o va a demostrar que hay un cambio verdadero.

Lo sabremos el 30 de diciembre, fecha en que de acuerdo con Jesús Ramírez habrá de conocerse la determinación del Órgano Interno de Control de la Presidencia.

LEE TODA LA HISTORIA:  (PRIMERA PARTE)   (SEGUNDA PARTE)   (TERCERA PARTE)   (CUARTA PARTE)   REACCIONES

DESCARGA EL EXPEDIENTE COMPLETO DE LA SANCIÓN A JESÚS RAMÍREZ CUEVAS (SUP-REP-0109-2019)

 

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